
PSICOMOTRICIDAD
Hola a tod@s!!!
Ya es miércoles y ¡aquí estamos otra vez! Hoy venimos para informaros acerca de lo que es la psicomotricidad y las ventajas de su práctica educativa en los niños pequeños.
Cuando pensamos en psicomotricidad, quizá lo primero que se nos pase por la cabeza, sea cualquier sinónimo de gimnasia dirigida a niños. Pues bien, en el momento en el que los niños realizan una sesión de psicomotricidad, no solo están haciendo una actividad que les ayuda a desarrollarse físicamente.
Además de reforzar las actividades físicas de los niños, para que desarrollen más fácilmente su motricidad fina y, sobre todo, su motricidad gruesa, también les ayuda a potenciar su creatividad, su coordinación, su equilibrio, sus capacidades de expresión…
Todo ello les ayuda a conocer su propio cuerpo y a hacerse una idea más perceptiva de sus posibilidades de acción, al irlas desarrollando en un medio familiar y conocido para ellos, con los recursos que el adulto le va proporcionando, siempre teniendo en cuenta la edad y la etapa de cada uno.
Por lo que es una actividad muy beneficiosa, que potencia tanto el conocimiento cognitivo como las capacidades físicas de los niños y, que incluso, les puede motivar notablemente en su día a día, al ser un ejercicio que hacen libremente mediante juegos que pueden crear incluso ellos mismos.
Otro de los grandes beneficios de estas sesiones, es que potencia el desarrollo de los sentidos de los niños durante la realización de las diferentes actividades propuestas por el profesional. En estas edades tempranas, lo más importante es potenciar ese incentivo que tienen los más pequeños de conocer todo a través de los sentidos, porque es de la mejor forma que pueden percibir y sentir el mundo que les rodea.
Recuerden: la clave está en divertirse y disfrutar aprendiendo J
Maestra y Educadora de Educación Infantil
Alicia Jiménez
Learn MoreF El aspecto más alterado es la parte que tiene que ver con la gramática (nexos de oraciones, concordancias verbales, formación de plurales…).
Logopeda.
Nº Col. 28/1070.
EL JUEGO
Ansiedad y estrés… ¿Son lo mismo?
- La primera de estas fases es la de alarma. En esta fase, nuestro organismo se activa para que reaccione, recopile información nueva, procese e interprete si la situación es una amenaza por lo que podemos sentirnos ansiosos en determinados momentos al sentirnos desbordados ante este acontecimiento novedoso. Estos niveles de ansiedad en un nivel moderado, nos ayudarán a tener la activación necesaria para conseguir adaptarnos y tener más facilidad para solucionar el problema.
- La segunda fase es la de resistencia. En esta etapa el cuerpo trata de adaptarse, es una fase de recuperación y reparación: el cuerpo ha realizado un sobreesfuerzo y debe descansar. El problema aparece cuando esa situación estresante sigue en nuestra vida ya que es cuando empezamos a encontrarnos irritables, tenemos problemas de concentración, etc.
- La tercera y última fase es la de agotamiento. Si el estrés dura mucho, agota todos nuestros recursos y pierde esa capacidad adaptativa de ayudarnos a afrontar situaciones novedosas de las fases anteriores y nos encontramos desanimados. Es en esta fase cuando el organismo se debilita y podemos ponernos enfermos (ya sea un catarro o unas anginas) porque se han agotado nuestras defensas.
Estimulación Temprana
CUADERNOS DE LOGOPEDIA: LA TARTAMUDEZ INFANTIL (DISFEMIA)
- No le exijas hablar bien y de forma correcta todo el tiempo. Es importante que hablar sea algo divertido y relajado para él.
- Aprovecha las comidas familiares para hablar. Evita las distracciones como la televisión o dispositivos móviles.
- Evita correcciones del tipo “respira hondo”,” tómate un tiempo”. Aunque estos comentarios sean bien intencionados pueden hacer que tu hijo/a sea más consciente de su problema y puede afectar a su autoestima.
- Evita que tu hijo/a continúe hablando o leyendo cuando está incómodo o cuando la tartamudez aumenta. En esos momentos es importante animarle a hacer actividades que no requieran hablar.
- No le digas a tu hijo/a que piense antes de hablar.
- Es importante que la casa sea un ambiente tranquilo para que tu hijo/a se sienta cómodo y así inicie conversaciones espontáneas.
- Mantén el contacto ocular con tu hijo cuando esté tartamudeando. Evita quitarle la mirada o mostrar signos de decepción.
- Háblale despacio. Esto te llevará un tiempo, pero ayudará a mejorar la fluidez de habla de tu hijo/a ya que una velocidad rápida favorece la tartamudez. No le completes las palabras, déjale que se exprese y termine a su ritmo, sin hablar por él/ella.
Estar
Inteligencia Emocional… ¿Qué beneficios tiene para nuestros hijos adolescentes?
Psicóloga colegiada: M-28753
Learn More