
EL JUEGO II
¡Buenos días! Esta semana nos gustaría continuar hablando de un tema que comenzamos hace unas semanas, la importancia del juego.
Como recordaréis en el post pasado del juego hablábamos sobre la importancia del mismo para el desarrollo de nuestros hijos, hablábamos de cómo el juego favorecía su autonomía, su desarrollo social, neurodesarrollo…Cuando observamos a los niños jugar podemos ver el papel tan importante que cumple el mismo en el desarrollo emocional, permitiendo conocer e identificar diferentes tipos de emociones a través de diferentes situaciones.
No hemos de olvidar que el juego forma partes de todos nosotros, niños y adultos. Asociamos éste como un componente positivo en el desarrollo de los niños pero…estos efectos no son sólo positivos para ellos. Wenner Moyer (2014) afirmaba que los adultos que no juegan son infelices y están cansados sin entender por qué, sugiriendo que jugar promueve el desarrollo neuronal en áreas del cerebro asociadas con reacciones emocionales y al aprendizaje social.
El juego es “el lenguaje principal” para los niños a través del cual se comunican tanto con sus iguales como con los adultos. A través del juego favorecemos múltiples áreas entre las que destacamos:
– Creatividad
– Características emocionales y afectivas
– Compañerismo, cooperación…
– Conocimiento de él mismo y su entorno.
El aprendizaje es fundamental y a través del juego favorecemos el desarrollo, salgamos a la calle,¡ fomentemos el juego!
“Todas las personas mayores
fueron al principio niños
(aunque pocas de ellas lo recuerden)”
Antoine de Saint-Exupery
Ana Madueño
Psicóloga
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ESTOY ESTRESADO… ¿ES UN PROBLEMA?
¡Buenos días! Esta semana continuamos con un tema del que hablamos hace algunas semanas: el estrés. Definimos el estrés como un proceso psicológico que se origina y comienza ante una exigencia de nuestro día a día frente a la que no tenemos la información necesaria para darle una respuesta adecuada. Al no tener la información necesaria para responder ante la demanda, nos activamos para poder recogerla, procesarla e interpretarla de la forma más rápida y eficiente posible.
Con todo esto, concluimos que el problema no es tener estrés, el problema surge cuando lo que te requiere esa situación supera nuestros recursos y/o se prolonga en el tiempo.
Según la definición que hemos dado, el estrés no siempre lo vamos a considerar negativo. El estrés es ese proceso psicológico que nos activa de forma natural para responder a una exigencia o situación que nos pide un esfuerzo elevado para resolverla. Esa activación se produce automáticamente en nuestro cuerpo y es necesaria en nuestra vida para poder adaptarnos a diferentes situaciones vitales. Este tipo de estrés positivo menos conocido es el que se denomina eustrés, y es el que aparece en situaciones como estudiar un examen, prepararnos una presentación de un trabajo, organizar una boda o preparar el cuarto y la ropita del nuevo bebé que está en camino. El eustrés lo vamos a percibir como una sensación positiva que nos activa para ser más eficaces y hacer frente a esa situación novedosa de nuestro entorno que requiere una respuesta por nuestra parte.
Por otro lado, encontramos el estrés negativo o distrés. Este tipo de estrés es el que nos va a suponer un desgaste, tanto físico como psicológico, y el que va a tener consecuencias negativas en nuestro organismo. El distrés va a surgir ante situaciones como un conflicto o una gran carga de trabajo y también va a depender, como mencionamos en la anterior publicación sobre la diferencia entre ansiedad y estrés, del tiempo que se mantenga esa situación en nuestra vida.
El estrés lleva estudiándose en el campo de la psicología desde hace años. Ya Holmes y Rahe en 1976, publicaron una lista de acontecimientos vitales estresantes entre los que encontramos situaciones cotidianas como:
- Muerte del cónyuge
- Divorcio
- Muerte de un familiar cercano.
- Matrimonio.
- Reconciliación matrimonial.
- Jubilación.
- Embarazo.
- Hijo o hija que deja el hogar.
- Logro personal notable.
- Vacaciones
- Navidades
Como podemos observar, son acontecimientos del día a día que pueden producirnos algún tipo de estrés.
Ahora, ¿cuándo podemos considerar que tenemos un problema de estrés y tenemos que buscar ayuda de un profesional? Quiero volver a resaltar que el estrés forma parte de nuestro día a día y, por lo general, no es un trastorno. Sin embargo, cuando este estrés se vuelve patológico puede llegar a ser muy perjudicial tanto física como psicológicamente.
Para saber si se estás sufriendo estrés patológico podemos hacernos estas preguntas:
- ¿Tengo alguna de estas sensaciones físicas frecuentemente?:
Presión en el pecho, molestias en el estómago, cefaleas, sudor en las manos, taquicardias, dificultad para respirar, sequedad de boca, tensión muscular, tensión arterial alta, entre otras.
- ¿Tengo alguna de estas sensaciones emocionales frecuentemente?:
Estoy inquieto, nervioso, angustiado, con un nudo en la garganta, irritable, con una preocupación constante, tengo la sensación de que la situación nos supera, no me concentro bien, etc.
- ¿He experimentado cambios en mi comportamiento?:
Me muevo constantemente, bruxismo, problemas en la libido, aumento o disminución del apetito, insomnio o hipersomnia.
Si tienes muchos o la mayoría de estos síntomas puede que tengas estrés patológico y dicho estrés esté afectando a su calidad de vida. Si esto es así puede que necesites pedir ayuda a algún profesional y desde el Gabinete de psicología y logopedia de CES Educa estaremos encantados de ayudarte.
Hasta aquí la publicación de esta semana. Espero que os resulte interesante.
¡Hasta la próxima!
Laura Alonso Rodríguez
Psicóloga colegiada M-28753
Referencias:
Holmes y Rahe (1975) Listado acontecimientos vitales estresantes. http://2011.elmedicointeractivo.com/formacion_acre2007/pdf/1055.pdf
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PSICOMOTRICIDAD
Hola a tod@s!!!
Ya es miércoles y ¡aquí estamos otra vez! Hoy venimos para informaros acerca de lo que es la psicomotricidad y las ventajas de su práctica educativa en los niños pequeños.
Cuando pensamos en psicomotricidad, quizá lo primero que se nos pase por la cabeza, sea cualquier sinónimo de gimnasia dirigida a niños. Pues bien, en el momento en el que los niños realizan una sesión de psicomotricidad, no solo están haciendo una actividad que les ayuda a desarrollarse físicamente.
Además de reforzar las actividades físicas de los niños, para que desarrollen más fácilmente su motricidad fina y, sobre todo, su motricidad gruesa, también les ayuda a potenciar su creatividad, su coordinación, su equilibrio, sus capacidades de expresión…
Todo ello les ayuda a conocer su propio cuerpo y a hacerse una idea más perceptiva de sus posibilidades de acción, al irlas desarrollando en un medio familiar y conocido para ellos, con los recursos que el adulto le va proporcionando, siempre teniendo en cuenta la edad y la etapa de cada uno.
Por lo que es una actividad muy beneficiosa, que potencia tanto el conocimiento cognitivo como las capacidades físicas de los niños y, que incluso, les puede motivar notablemente en su día a día, al ser un ejercicio que hacen libremente mediante juegos que pueden crear incluso ellos mismos.
Otro de los grandes beneficios de estas sesiones, es que potencia el desarrollo de los sentidos de los niños durante la realización de las diferentes actividades propuestas por el profesional. En estas edades tempranas, lo más importante es potenciar ese incentivo que tienen los más pequeños de conocer todo a través de los sentidos, porque es de la mejor forma que pueden percibir y sentir el mundo que les rodea.
Recuerden: la clave está en divertirse y disfrutar aprendiendo J
Maestra y Educadora de Educación Infantil
Alicia Jiménez
Learn MoreF El aspecto más alterado es la parte que tiene que ver con la gramática (nexos de oraciones, concordancias verbales, formación de plurales…).
Logopeda.
Nº Col. 28/1070.
EL JUEGO
Ansiedad y estrés… ¿Son lo mismo?
- La primera de estas fases es la de alarma. En esta fase, nuestro organismo se activa para que reaccione, recopile información nueva, procese e interprete si la situación es una amenaza por lo que podemos sentirnos ansiosos en determinados momentos al sentirnos desbordados ante este acontecimiento novedoso. Estos niveles de ansiedad en un nivel moderado, nos ayudarán a tener la activación necesaria para conseguir adaptarnos y tener más facilidad para solucionar el problema.
- La segunda fase es la de resistencia. En esta etapa el cuerpo trata de adaptarse, es una fase de recuperación y reparación: el cuerpo ha realizado un sobreesfuerzo y debe descansar. El problema aparece cuando esa situación estresante sigue en nuestra vida ya que es cuando empezamos a encontrarnos irritables, tenemos problemas de concentración, etc.
- La tercera y última fase es la de agotamiento. Si el estrés dura mucho, agota todos nuestros recursos y pierde esa capacidad adaptativa de ayudarnos a afrontar situaciones novedosas de las fases anteriores y nos encontramos desanimados. Es en esta fase cuando el organismo se debilita y podemos ponernos enfermos (ya sea un catarro o unas anginas) porque se han agotado nuestras defensas.
Estimulación Temprana
CUADERNOS DE LOGOPEDIA: LA TARTAMUDEZ INFANTIL (DISFEMIA)
- No le exijas hablar bien y de forma correcta todo el tiempo. Es importante que hablar sea algo divertido y relajado para él.
- Aprovecha las comidas familiares para hablar. Evita las distracciones como la televisión o dispositivos móviles.
- Evita correcciones del tipo “respira hondo”,” tómate un tiempo”. Aunque estos comentarios sean bien intencionados pueden hacer que tu hijo/a sea más consciente de su problema y puede afectar a su autoestima.
- Evita que tu hijo/a continúe hablando o leyendo cuando está incómodo o cuando la tartamudez aumenta. En esos momentos es importante animarle a hacer actividades que no requieran hablar.
- No le digas a tu hijo/a que piense antes de hablar.
- Es importante que la casa sea un ambiente tranquilo para que tu hijo/a se sienta cómodo y así inicie conversaciones espontáneas.
- Mantén el contacto ocular con tu hijo cuando esté tartamudeando. Evita quitarle la mirada o mostrar signos de decepción.
- Háblale despacio. Esto te llevará un tiempo, pero ayudará a mejorar la fluidez de habla de tu hijo/a ya que una velocidad rápida favorece la tartamudez. No le completes las palabras, déjale que se exprese y termine a su ritmo, sin hablar por él/ella.
Estar
Inteligencia Emocional… ¿Qué beneficios tiene para nuestros hijos adolescentes?
Psicóloga colegiada: M-28753
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